Madrid / Fuenlabrada, 9 de enero de 2026 – Nueva historia de éxito en la sanidad pública madrileña. Un equipo del Hospital Gregorio Marañón ha logrado salvar la pierna de un niño de siete años afectado por un osteosarcoma (tumor óseo) de alta complejidad. La intervención ha sido posible gracias a una combinación pionera de tibia de donante adulto, impresión 3D y realidad mixta.
Este avance es una excelente noticia para todos los usuarios del sistema público de salud de la región, incluidos los vecinos de Fuenlabrada, ya que el Gregorio Marañón actúa como Centro de Referencia (CSUR) para el tratamiento de sarcomas, atendiendo los casos más complejos derivados de otros municipios.
Una cirugía de rescate de alta precisión
El caso presentaba una dificultad extrema. El menor llegó al hospital tras haber sido operado previamente por una fractura que, finalmente, resultó ser un cáncer de huesos. El niño tenía colocados dos clavos intramedulares cuya retirada implicaba un alto riesgo de diseminar el tumor, lo que amenazaba la conservación de la pierna.
Para evitar la amputación, los cirujanos optaron por una estrategia de “rescate”. En un quirófano híbrido, lograron la extirpación completa del tumor y la reconstrucción del fémur del pequeño utilizando un injerto de tibia de donante adulto, procedente del Banco de Huesos del propio hospital.
Tecnología 3D y “gemelos digitales”
La clave del éxito radicó en la planificación. La Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D del hospital creó un “gemelo digital”, una réplica virtual exacta del fémur del paciente.
Gracias a esta tecnología, los médicos pudieron ensayar la operación antes de entrar en quirófano y diseñar guías de corte personalizadas. Esto permitió retirar los clavos antiguos y eliminar el tumor con márgenes seguros sin dañar las zonas sanas, optimizando el tiempo de la cirugía y garantizando la recuperación del menor, que ya evoluciona favorablemente.
¿Qué es el sarcoma?
El sarcoma es un tipo de cáncer poco frecuente que se origina en los huesos y tejidos blandos, afectando especialmente a niños y adolescentes. Provoca un crecimiento descontrolado de células que debilita el hueso, causando dolor y fracturas. La especialización de centros públicos como el Gregorio Marañón es vital para ofrecer esperanza y calidad de vida a estos pacientes pediátricos.




